|
El Congreso Mundial del Petróleo reunió en Madrid a gentes de esa industria que no lograron ponerse de acuerdo al responder por qué sube el precio del crudo. Para los países productores es culpable la especulación de los mercados y la caída del dólar; el presidente de la OPEP reparte las culpas entre la especulación (60%), la geopolítica (20%) y el bioetanol (20%). Para los financieros y los directivos de las petroleras, que descartan la especulación, todo se debe a que aumenta la demanda mucho más que la oferta. O sea, que cada uno tira hacia si de la cuerda y en consecuencia los precios seguirán subiendo. Está a 145 dólares, pero el presidente de Gazprom vaticina que “muy pronto” se pagará a 250. Deberíamos temblar sólo de pensarlo. ¿Se puede hacer algo para evitarlo? El ministro saudí de petróleo asegura que la producción de su país en julio será la mayor en veintisiete años, y en Washington se guardan una carta importante: abrir a las empresas privadas los pozos iraquíes, que atesoran la tercera reserva del mundo, unos 115.000 millones de barriles; la marcha de la guerra lo permite, según dicen, y su salida al mercado deberá abaratar bastante el precio. A medio plazo nada significaría, pues el consumo no dejará de aumentar y los nuevos pozos, que se encuentran a gran profundidad, necesitan de muy alta tecnología y cuantiosas inversiones para funcionar, otro inconveniente es el coste del CO2, que frena algunas inversiones en yacimientos (Alaska, por ejemplo) ricos.
Con un petróleo desbocado, ¿qué se puede esperar de las bolsas, termómetro de la actividad económica? Nada bueno: siguen en tendencia bajista y el alto riesgo permanece mientras los inversores ven mermar su capital y algunos se ven obligados a sacar dinero de sus fondos de pensiones para vivir. Sigue el caos financiero, es decir, los altos tipos del interbancario y la escasez del crédito, con el peligro cierto de que amplios sectores de la economía real se vean afectados. A fin de cuentas, ya sabemos que los bancos te ofrecen un paraguas cuando hace sol y te lo quitan cuando empieza a llover. Algunos analistas creen que las bolsas deberán bajar otro 10% para alcanzar el punto de reacción, pero hay demasiada confusión para tomarles en serio. En lo que va de año sólo las bolsas de Canadá y Japón se han comportado aceptablemente, pero la segunda lleva ahora varias semanas encadenando números rojos. Dos de los grandes países emergentes, China y Brasil, han subido tipos recientemente y sus bolsas, antaño tan rentables, lo han acusado. China se ha vuelto hacia la producción y el consumo de carbón para diversificar sus fuentes energéticas, pero nadie se libra de la dependencia petrolera.
Y así va todo: General Motors se acerca a la bancarrota, según Merril Lynch, y necesita 15.000 millones de dólares para financiar sus operaciones en los próximos dos años. Ford, antaño su gran rival, ha vendido en junio un 28% menos. Los índices de actividad han mejorado esta semana, hasta 49,6 el de Gerentes de Compras (se esperaba 48) y hasta 50,2 el manufacturero (49,6 anterior; este último dato es importante porque, al superar 50, indica una expansión inesperada. También han subido los pedidos a fábrica, un 0,6%, aunque esa cifra engañe, pues se debe al aumento de precios, no de número de pedidos. Y en todo lo demás vamos a peor: aumentan los nuevos subsidios de desempleo hasta 404.000 (previstos 385.000) y la tasa de desempleo se sitúa en 5,5% (prevista 5,4%); los inventarios de petróleo muestran una disminución de 1,982 millones de barriles de crudo (se esperaban +0,5 millones), un aumento de 2,1 millones de barriles de gasolina (+0,5 millones previstos) y un aumento de 1,264 millones de barriles de destilados (previstos +1,5 millones). Colcluyamos esta panorámica con el Barómetro Empresarial, que refleja el pulso de los diez sectores más importantes de la economía: ha bajado 0,3%, pues tres de esos sectores mejoraron pero siete empeoraron.
El BCE ha subido los tipos hasta 4,25%; de inmediato, y en contra de las previsiones, las bolsas tuvieron una jornada de subidas y el euro bajó su valor frente al dólar. ¿Por qué? Porque el comunicado del BCE disipaba los temores a que tras ésta vinieren otras subidas. No falló el euríbor, que continuó su escalada hasta 5,432%, bastante más alto que el tipo oficial, lo que indica que el crédito continúa con serios problemas. Han subido las ventas minoristas un 1,2% en mayo (1,3% en Alemania), buena noticia, pero baja el índice de gestores de compras (está en 49,2 de media, 52,6 en Alemania y 40,3 en España). El desempleo no va mal: 7,25 en la Eurozona, baja también en Alemania y sube, vaya si sube, en España. Aparte de otras notables diferencias, digamos que la economía alemana depende de la demanda externa y la española de la demanda interna; el primero es un país productor, el segundo un consumidor. Por eso nos afectan más las subidas de tipos, por eso en Europa están muy preocupados por lo que aquí pasa, pues nuestro PIB es el 12% de la Eurozona. ¿Vamos a seguir el camino de Dinamarca, ya en recesión? Nosotros y ellos, más Reino Unido e Irlanda somos los más afectados por la triple crisis, financiera, petrolera e inmobiliaria. Los daneses han bajado su PIB dos trimestres seguidos (-0,2% en el cuarto trimestre de 2007, -0,6% en el primero de 2008), pero entre ellos y nosotros hay notables diferencias: tienen 2,7% de paro y 3,4% de inflación.
De nosotros, ni se sabe. La subida de tipos contraerá más el consumo y el presidente de CEOE dice que “si el Gobierno no actúa pronto habrá millón y medio más de parados”. Bajan nuestros índices y la afiliación a la Seguridad Social, pero suben la inflación, el paro y el déficit exterior ¿Hay quién dé más? El problema es que toda crisis requiere medidas impopulares, pero Zapatero no quiere perder votos. Socorro. |