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La decisi贸n que no desean

por M贸nica Fern谩ndez Barciela - 04/07/2008
M贸nica Fern谩ndez Barciela, presidenta de la Asociaci贸n RED MADRE Pontevedra.

Hace unas semanas las cortes de Castilla y León acordaron la tramitación de una iniciativa legislativa ciudadana (apoyada por más de 40.000 firmas) que promueve la creación de una red pública de apoyo a la mujer embarazada. Se trata de la primera comunidad autónoma donde se aprueba la tramitación de una iniciativa de estas características (conocida como ILP REDMADRE). Se han presentado iniciativas similares en otras comunidades y, hasta el momento, se han recogido más de 320.000 firmas en toda España. En Navarra y Andalucía estas iniciativas han sido desestimadas -en Navarra por un solo voto- pero ha servido para que la sociedad conozca y denuncie la situación de soledad e insolidaridad que viven muchas jóvenes embarazadas en situación de desamparo social.

En nuestra comunidad se presentó en el año 2007 una iniciativa legislativa similar, apoyada por más de 22.000 firmas de gallegos, y estamos a la espera de que nuestro Parlamento vote su posible tramitación. Los diez artículos en los que ésta se desarrolla reclaman el derecho a la información y asesoramiento de las mujeres embarazadas, la existencia de centros de asistencia, la prioridad de las embarazadas en el acceso a las prestaciones o ayudas, la especial atención a adolescentes embarazadas y a favorecer que puedan compatibilizar su maternidad con los estudios, la obligación de mantener el secreto por los trabajadores de los centros, la articulación de un plan integral de apoyo a la mujer embarazada por parte de la Xunta, la habilitación de un teléfono de acceso general gratuito, una web y la implicación de los ayuntamientos. El objetivo que se busca es que la mujer pueda llegar a vivir de una forma autónoma, compatibilizando su vida personal y laboral con el cuidado de su hijo.

Es posible que muchos piensen que lo que se pide en estos artículos ya está contemplado de alguna forma en nuestros servicios sociales públicos. En algunos aspectos es cierto, en otros las carencias son palpables, y a esto se suma que la descoordinación entre administraciones, o la falta de centralización de la información, conduce a que muchas veces estas ayudas sean desconocidas por las mujeres.

Las organizaciones y personas que trabajamos en la asistencia a la mujer embarazada en situaciones socio-económicas difíciles sabemos lo necesaria que es la creación de esta red pública de apoyo, así como el plan integral que la acompaña. Además, durante el difícil período previo al nacimiento del hijo, las ayudas son inexistentes, y muy escasas una vez que éste nace. El desamparo es real en muchas mujeres, especialmente en el colectivo de adolescentes e inmigrantes en situación irregular, que generalmente no pueden acogerse a las pocas ayudas que hay una vez que nace el hijo.

El embarazo está suponiendo hoy para muchas jóvenes gallegas el abandono de sus estudios o la pérdida de su puesto de trabajo; directamente, si es un trabajo sin contrato legal, o indirectamente, a través de denuncias sobre su bajo rendimiento laboral o la no renovación de su contrato. Para otras, el rechazo de su nueva maternidad por parte de su pareja, marido o familia, de la que dependen económicamente, supone el tener que abandonar su hogar en una situación de desamparo. En estas condiciones, la mujer no puede esperar a tener a su hijo para poder empezar a recibir la ayuda que necesita. Las situaciones anteriores se complican todavía más si a las dificultades económicas o familiares añadimos maltrato, drogodependencia, prostitución o marginación. La desesperación, la desinformación, la falta de apoyo (emocional, económico…) y de opciones empujan a muchas de estas mujeres hacia una decisión que no desean, el aborto, pero que cada vez más se les presenta como la única salida posible.

Los centros especializados en la acogida y atención a la mujer embarazada o con hijos pequeños son pocos en nuestra comunidad, e inexistentes para madres adolescentes, las cuales presentan necesidades especiales. Las plazas de guardería son claramente insuficientes y sujetas a largas colas de espera. Las ayudas para poder reanudar los estudios se reducen a cantidades económicas casi simbólicas, y relacionadas directamente con los gastos de matrícula o similares. Podríamos seguir así enumerando insuficiencias, de las que son muy conscientes nuestras sufridas y competentes trabajadoras sociales. Si comparamos las ayudas económicas a la maternidad en otros países europeos (Francia, Alemania, Inglaterra, Finlandia,…) nuestra situación es indigna de uno de los países más ricos del mundo.

Los que formamos parte de la comisión promotora de esta iniciativa ciudadana queremos que las mujeres jóvenes tengan oportunidades reales para ser madres, si así lo desean. Que se reconozca el derecho de toda mujer a vivir la maternidad en condiciones dignas, antes y después de que nazca su hijo, y con el apoyo público cuando sea necesario. Queremos que la maternidad deje de ser un "salto en el vacío" para muchas jóvenes en dificultades, una lucha heroica en soledad. El desarrollo de esta red – y el plan integral de apoyo- sería un gran avance social en nuestra comunidad, un paso solidario con la mujer embarazada en dificultades, que nos acercaría a otras comunidades autónomas como la de Madrid, en la que otra iniciativa pública, la red de apoyo a jóvenes embarazadas y a padres y madres sin recursos, atiende anualmente a más de 12.000 jóvenes. Las mujeres gallegas merecemos tener las mismas oportunidades que las madrileñas.

En nombre de la comisión promotora de la ILP y de los 22.000 gallegos que la apoyamos, damos las gracias a los distintos grupos políticos e instituciones públicas que nos han recibido y que han escuchado nuestras propuestas: Dña. Ana Pontón (BNG), Dña. Susana López (PP) y Dña. Carme Adán (Vicepresidencia de Igualdad y Bienestar Social). Estamos a la espera de ser recibidos por Dña. Laura Seara (PSOE). Confiamos en que estos grupos políticos sean sensibles con este colectivo de mujeres tan vulnerable y olvidado, y vean la necesidad de una red específica de apoyo, al igual que afortunadamente la han visto en el caso de las mujeres maltratadas. No nos valen las excusas de carencias presupuestarias, cuando hay dinero para causas de mucha menor relevancia, y sobre todo cuando se esgrime constantemente desde instancias políticas la bandera de la igualdad y la conciliación de vida familiar y laboral. Esta es una oportunidad real de demostrar que nuestros políticos se solidarizan -no sólo con palabras o escritos- con las mujeres, en concreto con aquellas embarazadas y en dificultades, para que también ellas tengan la oportunidad real de ser madres a pesar de las circunstancias, para que también ellas disfruten de opciones.

No hay nada que produzca más felicidad en este mundo que el nacimiento de un hijo. No hay nada que produzca más dolor que la pérdida de un hijo. Creo que pocos padres o madres discreparán conmigo en esto. ¡Pero cuántas mujeres por motivos económicos o laborales ven imposible tener al hijo que esperan y desean! Que esto siga pasando en nuestro estado del bienestar, demuestra que algo está fallando en la gestión de los recursos públicos, y en la protección a las mujeres y a las familias.

    
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