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Desde hace unos meses se nota y mucho que las vacas flacas se han instalado por algún tiempo en nuestra economía, la de todos los días, porque cuando es la hora de llenar el carro de la compra el bolsillo o la cartera quedan temblando, viene siendo así, a mi me lo parece, desde que el euro es la moneda oficial. Y claro, en momentos así algunas cosas pasan a tener menos importancia y le damos prioridad a otras, por eso nos vienen muy bien las rebajas, ya que entre que la primavera fue desastrosa, en cuanto al tiempo se refiere, y que hay menos dinero, ahora tenemos la oportunidad de comprar lo que necesitamos a la mitad de precio o aún más barato.
Hace días que veo carteles con rebajas del 50%, pero no a mucha gente comprando; otros años había mareas de gente, como si regalaran las cosas, como si desesperadamente necesitasen comprar "gangas"; ayer, que en teoría, fue el primer día de rebajas, no había que esperar, ni peleas por nada.
Las rebajas en tiempo de crisis son bienvenidas, es un alivio para el bolsillo, la cruz es para los comerciantes, que ganarán mucho menos aunque consigan vender más, y se crearán menos empleos; lo que es bueno para muchos no lo es tanto para otros.
Como tampoco ir de vacaciones es algo prioritario, las agencias de viajes ya hace tiempo que colgaron publicidad con increíbles ofertas; si las comparamos con el verano pasado nos daremos cuenta de que realmente está mucho más barato viajar, que la crisis y las rebajas van de la mano, aunque lo que todos queremos es que sigan las rebajas sin crisis.
Algunos comerciantes han pedido que, en Galicia, por las peculiaridades del tiempo, las rebajas comiencen más tarde, a mediados de julio, para aprovechar el calor y vender más, pero eso tampoco les garantizaría lo que pretenden, puesto que el buen tiempo nunca está garantizado, y por otra parte los consumidores sufrirían un agravio comparativo con el resto; y sin embargo no piden que las rebajas se adelanten en invierno aunque éste siempre empieza mucho antes en Galicia.
Ahora sólo falta que las rebajas lleguen a la hostelería y que el café cueste 80 céntimos. |