|
El Congreso norteamericano ha pedido al regulador de bienes básicos, Commodity Futures Trading Comisión (CFTC), que utilice su autoridad para frenar la especulación de los mercados energéticos. ¿Qué puede hacer el regulador? Varias cosas, desde pedir más dinero por apostar sobre los precios energéticos hasta cerrar temporalmente los mercados. Pero no ha tardado en contestar: presentará en septiembre un informe sobre el papel jugado por los grandes bancos de Wall Street en la negociación de los mercados energéticos. A una pregunta tardía, una respuesta decepcionante. Pero algo tendrá que hacer quién corresponda para evitar que el desbarajuste petrolero haga quebrar los cimientos de la economía mundial; no hay que tener memoria de elefante para recordar que las grandes crisis económicas van acompañadas de guerras y otras delicias.
El jueves, por ejemplo, subió el crudo cuatro dólares; se dijo que Libia reduciría producción, un simple rumor, que en Nigeria había una huelga y que el presidente de la OPEP declaró que los precios estarán entre 150 y 170 dólares/barril este verano. Demasiado endeble el hilván. Anda ahora el crudo a 142 dólares, la inflación que genera es incontenible y la crisis financiera no se atenúa. En Europa hay miedo en Barclays y Fortis, ambos británicos, y el segundo ha encontrado ayuda para cubrir los 1.500 millones de euros que necesitaba con urgencia. En USA tienen problemas serios Merril Lynch y Citigroup, reaparecen las primas de riesgo en la banca y algunas entidades necesitan dinero. Daños colaterales: la citada Citigroup prepara 6.500 despidos en su banca de inversión. El americano medio, que tiene a la renta variable como una de sus inversiones más habituales, está aterrado porque General Motors, que fue símbolo de su poderío, ha visto caer sus acciones al nivel de 1955. Más: Financial Times afirma que aseguradoras de bonos como Ambac, MBIA y FGIC negocian con bancos para quitarse de encima 125.000 millones de dólares en seguros sobre deuda de alto riesgo. Y todo esto ocurre tras la cumbre petrolera de Arabia Saudí, saldada sin acuerdo pero que ha servido para que el país anfitrión anunciase un aumento de 2,5 millones de barriles/ día en su producción.
Es evidente que los inventarios semanales USA no han influido en el precio, pese a que el crudo aumentó en 0,803 millones de barriles (bajada prevista: 1,1 millones), la gasolina bajó 0,153 millones (previsto: sin variación) y los destilados subieron 2,823 millones (previsto: +2 millones). Tampoco han servido los datos aceptables del crecimiento (PIB interanual al fin del trimestre: 1%), que la Reserva Federal haya mantenido los tipos en 2%, y que los nuevos subsidios de desempleo no hayan pasado de 384.000, lo que eleva la cifra total a 3,139.000. Con este puzzle de datos, ¿cómo sorprendernos de que la confianza del consumidor baje hasta 50,4 en junio (58,1 en mayo), que el índice del sector manufacturero se desplome hasta –12 y que el sector inmobiliario siga empeorando?
De la sangría no se libra Europa, que termina junio con el euríbor a 5,363% y el euro a 1,575 dólares. La actividad en la Eurozona ha bajado hasta su nivel más bajo en los últimos cinco años, desciende la confianza del consumidor de 4,7 a 3,9 en un mes y, menos mal, los pedidos industriales han aumentado un 2,5% (11,7% interanual). La UE se ha reunido en Siberia con los gobernantes rusos para llegar a un acuerdo sobre Gazprom, pues esta empresa firma acuerdos puntuales de suministro con países y Bruselas quiere uno global para toda la UE. Más datos: la inflación alemana ha subido hasta el 3,3% interanual y el PIB del Reino Unido ha subido en el trimestre un 0,3%, lo que supone un 2,3% en doce meses. También los mercados de valores han tenido una semana negra.
Dice la Comisión Europea que España necesita un ajuste severo para no caer en déficit público, pues calcula que en 2009 no habrá superávit (el Gobierno estima un 0,82%) sino equilibrio. A 31 de mayo el famoso superávit, que en 2007 era de 13.592 millones, no pasaba de 2722 millones, un 20% del año anterior. Es terrible tener que luchar contra la realidad, tan dura, y contra las mentiras gubernamentales, que ahora confiesan una inflación del 4% a fin de año (¿por qué, bajará el petróleo? ¿no será otro cuento de hadas?) y un crecimiento no mayor del 2%, "quizás algo menor", para ocultar que vamos en camino de terminar 2008 con el 1%. El Banco de España reprocha al Gobierno que no tome medidas contra la inflación, hoy ya en el 5.1%; pide moderación salarial, menores márgenes comerciales y contratos de alquiler más flexibles. Pero desde Moncloa, tan duros con los inmigrantes, no se atreven a tomar medidas impopulares con los nativos por miedo a perder votos y sin ellas, claro, solucionar la situación actual es una quimera. Bajan las ventas minoristas un 5,3% interanual (de mayo a mayo), se duplicarán este año los impagos de hipotecas hasta el 2% y hay una cifra reveladora de la crisis inmobiliaria: un 34% de las viviendas costeras lleva al menos tres años en venta.
Euroconstruct, instituto de investigación dedicado al sector de la construcción, dice que España se enfrenta a una caída del 5,9% en 2008 y del 3,7% en 2009 (la construcción en general, no sólo lo inmobiliario); que mientras en Europa habrá dos años de estancamiento, en España caerá la actividad al menos tres años. La gravedad de la situación tiene de los nervios a muchos responsables; sólo eso explica que, tras tanto tragar con las órdenes del Gobierno, la Comisión Nacional de la Energía se rebele contra Industria por las nuevas tarifas eléctricas; critican, entre otras cosas, que la tarifa social sólo tenga en cuenta la potencia contratada y no la situación económica del consumidor. Pero bueno, ya sabemos que lo decidido es una componenda sin el menor rigor. Qué mal pintan las cosas.
|