Este pastel fue
vendido por primera vez en Portugal en 1869 en una pastelería llamada Nacional
en Lisboa y en Oporto en 1890 en la pastelería Cascais afirmando su dueño haber traído la receta directamente de París.
A este pastel se le introducía un haba seca y quien comiera el trozo con el
haba, tenía que dar al año siguiente
otro Bolo-Rei. Hubo otras tradiciones menos populares y poco frecuentes.
Inicialmente, en sus orígenes, se trataba de una receta
francesa, le Gâteau des Rois haciendo referencia a los Tres Reyes Magos, lo
que llevó a la prohibición, en Francia,
de su venta en época de la revolución francesa. El ingenio comercial le cambió
el nombre a Gâteau des sans culottes.
En el siglo XI. los canónigos de Besançon tiraban a
suertes anualmente el cargo de responsable metiendo una moneda de plata dentro
de un pan. Habiéndose generalizado esta costumbre entre otros canónigos, tuvo
unos pequeños cambios en los siglos venideros, pan por “une galette” hecha con
hojaldre o “un brioche” y la moneda de plata por una de oro los ricos y por un
haba seca los pobres.
Los romanos a finales de año festejaban a Saturno
durante 7 días seguidos. Las fiestas saturnales
les auguraban prosperidad, paz y abundancia. La iglesia católica tomó
estas mismas fechas para celebrar la natividad o nacimiento de Cristo y también la fiesta de Reyes. El pan y la
moneda para la elección del representante de los canónigos al principio de cada
nuevo año en la edad media y el uso de un haba seca en su interior fue el germen del gâteau des rois que empezó
a ser vendido en Paris en tiempos de Luís XIV para festejar el nuevo año y la
fiesta de los Reyes Magos.
Con habas se votaba en Roma a aquel bufón que iba a ser rey por un día y
éste a su vez elegía la reina. Esta práctica la tomaron los romanos adultos de un juego de niños.
Los egipcios llamaban campo de habas al lugar donde el
alma de los muertos esperaba su resurrección. Los hebreos se servían de las
habas blancas y negras para la elección de magistrados y otros cargos públicos.
Las habas por ser las primeras leguminosas en brotar,
eran veneradas en los cultos de la primavera como embrión de fertilidad. No
olvidemos que esta semilla antes de la introducción en Europa de la
patata, y ésta llegar a ser usada en la
alimentación humana, era uno de los
alimentos importantes en la nutrición de sus pueblos.
En Portugal, en 1910, con el inicio de la república, se
generaron antagonismos con el pastel llamado de rey, aunque nunca llegó a ser
prohibida su venta. Hoy en día, continúa siendo el más comercializado del 24 de diciembre al 6
de enero.
En su interior se metía una pequeña figurita plana, en
metal y el haba Por imposición de la Unión Europea, se prohibió el que este
pastel trajera, por seguridad, la pequeña sorpresa y su haba. Esta leguminosa
que auguraba prosperidad y felicidad a los romanos, transición para las almas
de los egipcios, utensilio de elección de cargos públicos entre los hebreos,
fecundidad entre los franceses y más pueblos de Europa y en nuestros días, entre los portugueses
agraciados con el haba, el gusto de comprar las próximas Navidades un Bolo-Rei,
señal de continuación de la amistad, de
la familia y de sus miembros, la Unión Europea ha dado al traste con dicha
tradición de casi siglo y medio.
Ingredientes
1kg de harina,
80ml de agua,
350g de azúcar,
6 huevos,
200g de mantequilla a temperatura ambiente,
200g de fruta escarchada,
200g de frutas secas (piñones, nueces en trozos, pasas
de corinto)
ralladura de 1 naranja no encerada,
20g. de una mezcla 1 c. sopera de aguardiente, 1 c.
sopera de ron y 2 c. soperas devino de Oporto,
40g.de fermento de panadero,
almendra groseramente picada para adornar,
1 haba seca natural,
1 huevo para pintar,
jalea de manzana para pincelar al sacar el pastel del
horno,
azúcar glas para adornar.
Preparación
Diluir la levadura de panadero en 80ml. de agua
ligeramente templada. Mezclar bien.
En un cuenco, incorporar al fermento 125g. de harina y
amasar lentamente. Cubrir y dejar reposar en un sitio templado. Estará pronto
cuando doble el volumen.
Picar los 200g. de
la fruta escarchada. Trocear las nueces.
En una terrina, blanquear los 6 huevos con los 300g.
de azúcar perfumando con la ralladura de
la naranja. Al obtener una mousse con cuerpo, se le añade los 20g. de vino de
Oporto y aguardiente Se sigue batiendo hasta que vuelva a alcanzar
la densidad anterior.
Mezclar la mantequilla a temperatura ambiente en
pequeñas porciones. Echar, con
cuidado, los 850g. de la harina restante
mezclando con una espátula de goma, añadir las frutas confitadas y los frutos
secos y amasar durante 10 minutos. Poner la masa en una terrina enharinada y
tapar con una tela o una servilleta.
Dejar reposar 3 horas en un lugar templado.
Dividir la masa en dos porciones. Hacer, con cada una,
una corona, colocarla sobre papel de
hornear y éste sobre la rejilla del horno. Dejar reposar media hora en un sitio
templado.
Pincelar con el huevo, disponer las frutas escarchadas
por encima, espolvorear la almendra groseramente picada por la superficie entre
las frutas. Precalentar el horno a 180º C
y hornear en la parte inferior unos 45 minutos o hasta
que el palillo salga seco. Cubrir, al cuarto de hora con papel de hornear, para
evitar que se queme. Al sacarlo del
horno, se pincela con jalea de manzana que se diluye con un poco de agua al
fuego. Se distribuyen pequeños
montículos de azúcar glas entre las frutas.
Antiguamente, el
Bolo-Rei se solía tomar acompañado de
una copita de Oporto.
Feliz Año 2008.
¡Qué lo disfrutéis!
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