|  | | | | | Denominaciones de Origen y sindicatos agrarios, unidos en defensa del vino. | | | |
Representantes de los cinco consellos reguladores de las denominaciones de origen (DO) vitivinícolas gallegas, así como de los tres sindicatos agrarios de la comunidad firmaron esta mañana un manifiesto para reivindicar su exclusión de la Lei Integral de Drogodependencias e Transtornos aditivos que tramita la Consellería de Sanidade y defender un tratamiento “diferenciado” y “singular” a través de una normativa específica para este producto.
“Que che enmarquen nun arquetipo e digan que es unha droga é como chamarte delincuente e nós non metemos o viño en batea ou camións, nin andamos con el agochado”, reiteró el presidente de la entidad gestora de la DO Ribeira Sacra, José Manuel Rodríguez, que considera que esta producción ha estado siempre fuertemente regulada tanto por Hacienda como por Sanidad. “Estamos en absoluto desacordo con que metan no mesmo saco ao viño que outras substancias”.
Junto a los responsables de Valdeorras, Monterrei, Ribeiro y Rías Baixas, además de los representantes de Unións Agrarias (UU.AA), Xóvenes Agricultores (XX.AA) y Sindicato Labrego Galego (SLG) recordó que el vino es un alimento profundamente vinculado a la cultura y tradición de Galicia, al desarrollo rural y mantenimiento del entorno natural, que además constituye un sustento económico en múltiples concellos gallegos. Sobre todo en las regiones de montaña, cuyos suelos, más pobres, ofrecen pocas alternativas que no sean el cultivo de vides.
Y apuntan que es la Ley de la Viña y el Vino, de 2003, la que califica este producto como alimento, del que aseguran que diversos estudios científicos demostraron sus efectos beneficiosos para la salud con un consumo moderado, en especial, de cara a una menor incidencia de las enfermedades cardiovasculares. Así, aparte de su dimensión histórica, cultural y etnográfica, destacan su influencia preponderante en las dietas mediterránea y atlántica, tan en boga en la actualidad.
Sostienen además que los estudios de mercado revelan que el consumo de vino se comienza a realizar a una edad tardía. “Os mozos son máis partidarios de ‘pillar o punto’ con bebidas de maior gradación como o vodka ou whisky”, destacó Rodríguez, que insiste en excluir al vino de los problemas derivados del abuso del alcohol a edades cada vez más tempranas. “É indispensable que haxa patróns de consumo moderado”, reconoce y, en este sentido, recuerda que un estudio del Ministerio de Agricultura señala que los españoles han pasado de beber 70 litros per cápita al año a los 24 actuales.
Refundir la normativa
Las cinco DO vitinícolas, que engloban a 18.000 viticultores y 475 bodegas, produjeron cerca de 50 millones de litros en sus 9.519 hectáreas de superficie amparada este pasado 2007. Su facturación rondó los 150 millones de euros. Estas cifras llevan a los responsables de los consellos reguladores a sostener que, de querer reforzarse más la regulación del vino dado su contenido en alcohol, lo más adecuado es “refundir toda a normativa nunha lei específica do viño”. Y es que mantienen que la etiqueta de droga “non é un traxe que nos sente ben aos productores de viño”.
Reconocen el talante de la Consellería de Sanidade por haberlos convocado y escuchado sus posiciones en el proceso de elaboración de una ley que todavía presenta forma de anteproyecto. Lamentan, sin embargo que no se haya atendido a sus peticiones y también destacan la incoherencia de que un departamento del Gobierno gallego, la Consellería de Medio Rural, promocione a los consellos reguladores y sus producciones de calidad al mismo tiempo que Sanidade engloba el vino en la categoría de una droga.
“Se queren regular o alcohol que ten o viño que nos sente á parte”, reiteró por su parte el presidente del consello regulador de Rías Baixas, José Ramón Meiriño.
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