|  | | | | | Los niños se divirtieron antes de la recepción. S. R. | | | |
Una sonrisa vale más que mil palabras. Más aún si se proviene de un niño. Un total de 74 menores saharauis fueron recibidos ayer por los representantes del gobierno municipal en las instalaciones del Concello entre alboroto, alegrías e ilusión. Francisco Serodio y Mónica Chamorro son ya un matrimonio veterano en la adopción estival de quien consideran ya como su hija. Hace tres veranos que se animaron a acogerla tras entrar en contacto con la Asociación del Pueblo Saharaui de Vigo y conocer la situación que atravesaban las familias. "Comenzamos a colaborar, viajamos una semana allí en febrero y nos trataron genial. Conocimos a la familia de nuestra niña y nos acogieron como si nos conocieran de toda la vida", relató Francisco emocionado.
Y de un padre veterano, a una pareja primeriza en esto de la adopción. Susana Pérez y Francisco del Riego tienen tres hijos, Xabier, Anxo y Lucía, y desde este verano se suma una nueva hermana, Salem, de 8 años. "Escuchamos el S.O.S de este año y optamos por embarcarnos en la aventura", explicó Susana. Una decisión de la que hoy se alegra tras ver "la buena integración de Salem en la familia". "Es muy cariñosa. La primera vez que me acerqué a ella me acarició la cara, sonrió... a mí me encantó muchísmo porque me sorprendió su apertura, su cariño hacia nosotros. Es muy ordenada con todo. Incluso le digo a mis hijos que tienen que aprender de ella", ironizó. Eso sí, las diferencias culturales hace que a Salem le llame la atención determinadas cosas. En concreto, "le sorprende mucho la abundancia en que vivimos aquí, sobre todo en la ropa. La comparte con mi hija porque son de la misma edad y le llama la atención la cantidad que guarda en el armario", continuó.
Son tan sólo un ejemplo de las 74 familias que este verano han querido ser solidarias y ayudar a quienes más lo necesitan, niños de entre 7 y 12 años inmersos en una guerra que no entienden. "Desde los campamentos nos solicitaron traer a más niños por las malas condiciones en que se encontraban allí. El Ayuntamiento de Vigo se comprometió a sufragar los pasajes y aquí están hoy", explicó el presidente de la asociación, Bernardo Porto. En el grupo se incluyen también menores huérfanos cuyos progenitores fallecieron en el conflicto y discapacitados.
Necesidades cubiertas
Por las características en que se encuentra inmerso su país de origen, todos los niños tienen "unas carencias tremendas", continuó Porto. Para sufragar estas deficiencias nutricionales y médicas, desde la asociación se han establecido convenios con ópticas para las revisiones correspondientes porque "casi todos los niños tienen problemas en los ojos debido a la arena del desierto", añadió. No hay que olvidar tampoco los servicios médicos de diferentes especialidades que velan por la salud de los menores. |